La escritura volvió ayer a estar en el eje de la escena en la Casa Museo Alfaro con la vuelta, tras el receso invernal, del ciclo Workshops de Letras. Y lo hizo con una especialista en el arte de contar, la periodista Josefina Licitra, quien con su taller Cómo narrar la realidad desmenuzó su oficio en tres intensas horas y ante 24 participantes que escucharon y preguntaron con ganas.

“Este ciclo nos permite un verdadero lujo en San Isidro, la de ser parte y encontrarnos en una mesa larga con grandes escritores y periodistas dispuestos a transmitirnos su hacer y a despertar o consolidar en los otros la pasión por la escritura”, dijo Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro, a cargo de este ciclo que transita su tercera edición.

Una mesa en Ituzaingó 557, San Isidro, sin pausa. Licitra habló sobre las formas de la crónica, del periodismo gonzo, ese relato de experiencia nacido en los 60 con el estadounidense Hunter Thompson, que vivió 18 meses con una banda de motociclistas para escribir un reportaje en la revista Rolling Stonea los porqué de la primera o tercera persona. Eterno debate.

Leí textos en tercera persona con giros retóricos y constantes marcas de autor y otros en primera, como los de Rodolfo Palacios, sumamente humildes. La primera persona debe estar justificada. Es decir, lo que contamos no puede ser contado de otra forma que no sea con nuestra presencia”, comentó la autora de los libros Crónica de Epecuén y las casas hundidas y Los Imprudentes. Historias de la adolescencia gay lésbica en Argentina.

Aseguró que las historias deben moverse a través de personajes y que una narración con aspiración literaria los necesita. Un personaje es el que te da el detalle y el folclore, no importa si habla bien o mal, si está instruido o no, y cuando aparecen hay que aprovecharlos, porque no sobran”.

Y habló del lector actual. Dejó de ser el que se sienta a desayunar y leer un diario. Hoy todos leemos sintiendo que la estamos quitando tiempo a otra cosa. Le escribimos a esos lectores que debemos agarrar del cuello desde el primer párrafo”, sostuvo Licitra, que no duda al afirmar que escribir sobre uno siempre es arduo, doloroso y tiene un costo, se paga.

También citó las crónicas de viaje de Mori Ponsowy, las intimistas y con tinte sexual de Juan Sklar, de la revista Orsai, donde ella editahabló de Cicco, referente del periodismo border, y de uno de sus personajes en Los Otros. Una historia del conurbano bonaerense, el puntero Marcelo Rodríguez, que a las 5 de la madrugada la llevaba en moto por los andurriales del Riachuelo.

Y dijo que no anda con culpa por no seguir una relación con sus entrevistados. “Tampoco es que me llaman tan seguido. La distancia la pongo desde el vamos, cuando dejo el grabador a la vista y aviso que lo prendo. No trato de hacer una falsa amistad. Nuestra función es escribir un texto justo”.

Destacó el rol de la estructura, “porque no alcanza con escribir bien, hay que ver el hueso para luego rellenar”, los buenos modales para sacar lo mejor del entrevistado (“la pregunta más compleja la suelo hacer bien entrada la entrevista, puede ser la número 17, después de 16 suaves, pero la 17 está y la hago), los enlaces literarios entre párrafos en vez del clásico “sin embargo”, la necesidad a veces de resignar estilo en pos de la información (“modular entre los datos duros y aquellos pasajes que permiten un mayor lucimiento autoral”) y entender el conflicto como forma de impulsar la trama hacia adelante.

Una charla que también transitó por su mirada sobre finales abiertos, cerrados y circulares (“todos tenemos derecho a escribir un final circular en nuestras vidas, pero una vez, porque el hilo está muy a la vista”), la confesión de que con los años se volvió más fan de verbos y sustantivos, y menos del adjetivo, y por su método de trabajo para la primera versión de una crónica, escribir 5, 8 horas sin parar, a como salga. “Sale una versión torpe, con lugares comunes, metáforas mal puestas, figuras retóricas que sobran. Se escribe en barroco. Una primera versión mala, pero ordenada, que respeta la estructura. El día siguiente es mucho más fácil, a depurar”.

¿Y del arquetipo de su lector? “Es alguien de doce o trece años muy inteligente y que no sabe nada de lo que le estoy contando. Cuando el lector tiene que volver atrás en la lectura y piensa que no le da la cabeza para entender el texto se quiebra nuestra relación con ellos. Eso se paga caro y es, sobre todo, muy injusto”.

+ La próxima cita será con Romina Paula, el sábado 7 de septiembre, de 14 a 17. Inscripciones en workshops@sanisidro.gov.ar

San Isidro, 18 de agosto de 2019