Ayer, en Villa Adelina, desde las 13, la plaza General Belgrano fue un gran escenario a cielo abierto con más de 1.000 vecinos dispuestos a pasarla bien. Tarde de Ronda, organizada por la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro, propuso un encuentro gratuito para conocer y participar en las propuestas de los talleres de las Casas de Cultura de Boulogne y Villa Adelina. Shows artísticos sobre el escenario, una pista de baile que fue del tango a los ritmos caribeños, stand up y puestos en los que grandes y chicos pintaron, fueron maquillados, comieron cosas ricas, conocieron las actividades de las ONGs locales y mucho más. El cierre, pasadas las 19.30, estuvo a cargo del grupo Sincopado, con folklore fusión, baile espontáneo y pañuelos al viento.

Más de siete horas de música sobre el escenario, baile espontáneo en la pista y stands debajo de la pérgola para conocer y experimentar las propuestas de las Casas de Cultura de Villa Adelina y Boulogne. Mesas y bancos de cemento con pic nic incluido, atriles para todas las edades en el césped, gastronomía y aires de encuentro distendido. Ayer, desde las 13, Tarde de Ronda, organizada por la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro, fue una gran fiesta familiar y un escenario a cielo abierto en la plaza General Belgrano (Deán Funes y Céspedes, Villa Adelina), donde más de 1.000 vecinos desfilaron a lo largo de la tarde no sólo para disfrutar de diversos shows artísticos, sino que también fueron partícipes en distintas estaciones en las que la consigna fue producir un objeto artístico para llevar a casa.

No faltaron los chicos pintando en atriles debajo de los árboles, dibujando, recortando, pegando y haciendo rimas, los juegos teatrales, los mandalas y las cosas ricas, entre tortar y dulces de todo tipo, preparadas en los talleres de repostería.

“Es muy importante que estos encuentros se produzcan en las plazas, en el espacio público, a partir de contenidos culturales de amplio espectro para que todos disfruten, desde los más chicos hasta los abuelos. Pero, además, también cobra valor que el contenido cultural está dado por artistas locales. Profesores y alumnos que muestran sus saberes en escenarios privilegiados, y vecinos que se suman como espectadores, pero también como protagonistas, lo cual encierra un sentido de pertenencia clave”, expresó Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria General de Cultura de San Isidro.

Debajo del escenario, grupos de baile y vecinos movieron caderas sin pausa en el gran patio de baldosas, que formó parte de un plan de remodelación, al igual que en otras plazas, que incluyó nueva iluminación, dársenas y pasillos, entre otras mejoras. Todo pensado para convertir a estos espacios públicos en grandes auditorios a cielo abierto.

Rondas por aquí y por allá

Tras haber pasado un buen rato pintando en el atril debajo de los árboles, Jeremías, de 9 años, con su obra en la mano y los pómulos pintados en el stand de maquillaje artístico, le preguntó al profesor de la Casa de Cultura de Villa Adelina, Nicolás Martino, si podía llevarse su trabajo. Claro, el chico se fue feliz con su pinturita, porque esa era la consigna: Hacelo y llevalo a casa. Es lo que también hizo Yaretzi, de 3 años, que no se perdió casi ningún stand. “Nosotros la estimulamos mucho con el arte y apenas me enteré de este encuentro lo agendé. Es una edad en la que tiene que empezar a probar con distintas disciplinas y esto es genial para eso”, dijo su mamá, Sigrid Dettor, tras pasar por el taller de globología.

La tarde, conducida por Rafael Ruffet, no tuvo pausa, sobre y debajo del escenario. El Coro de Villa Adelina, Betty Boop, los alumnos del taller de danzas folklóricas de la Casa de Cultura de Boulogne, tango con Gustavo Gutiérrez (El Morocho) y Zulma Ríos, él de negro y ella todo de rojo, el taller de bombo y malambo con seis parejas que la rompieron, más folklore con Onda Brishante y luego el ritmo caribeño con el profesor de Inocente Pedroso, llegado de La Habana hace 19 años, de camisa floreada y con seis alumnas que lo acompañaron en sus movimientos.

“En media hora vamos a entregar gratis plantínes de tomate. Son 250, más o menos. Si los trasplantan ahora, en verano tendrán tomates”, aseguró Silvia Asladines, capacitadora de Pro-Huerta de INTA y docente en varias Casas de Cultura del municipio, poco después de intercambiar teléfonos con Julieta Capelloni, entusiasmada con llevarse algunos plantines a un Centro de Formación Laboral para chicos con necesidades especiales, en Villa Adelina, donde coordina la huerta.

“Estamos muy felices porque esto nos permite darle visibilidad a artistas locales que tal vez no tienen acceso a la Ciudad de Buenos Aires. Hay propuestas para todos los gustos, desde artes plásticas y canto hasta reciclado, maquillaje artístico, repostería. La idea -dijo el concejal Pablo Fontanet, que también participó en la organización- es que Villa Adelina no sólo se una gran fiesta para su aniversario en el Parque de los Inmigrantes, sino que esta plaza, una de las más alejadas del centro de San Isidro, pero estratégicamente ubicada, sea un punto de encuentro periódico de la cultura con el vecino”.

Paisanos zapateando al ritmo del malambo, gastronomía, chicos aprendiendo la técnica del filete porteño, los alumnos de guitarra de Pablo Rodríguez Perea, que tocaron Flaca y Costumbres argentinas, entre otros clásicos, el folclore de Sergio Sayago y su grupo, murales colectivos que iban creciendo con las pinceladas de todos, y el ballet folklórico de Sonia Luján Cruz, con una veintena de bailarines de botas y polleras coloridas. Tampoco faltaron las entidades comunitarias, como la Asociación Canaria de Zona Norte, el Rotary Club de Boulogne Sur Mer y La Cuevita de Mis Sueños, que tiene un merendero y un comedor nocturno en el Barrio Santa Rita.

“Venimos todos los domingos a la plaza. Fue una sorpresa, no pensamos que íbamos a encontrarnos con semejante movida. Sí, seguro, nos quedamos hasta el final”, comentó Luis Cruz, técnico de fútbol infantil del Club Atlético Boulogne, junto a la mesa en la que estaban las dos macetas pintadas por sus hijas, el termo, el mate y las facturas. Esa fue la postal de ayer, un verdadero picnic que se extendió durante más de siete horas, en las que fueron pasando coros de niños, stand up, degustación de licores.

En el stand de iniciación a la poesía, mujeres del Círculo de Poetas de la Ciudad de Boulogne Sur Mer guiaban a los chicos por el mundo de las rimas. “Pasaron más de medio centenar de chicos por el puesto. Escriben una rima a partir de un dibujo que ellos mismos pintan, y lo hacen muy bien. Es una buena forma de interesarlos en la escritura y la literatura”, expresó Elsa Moccia, que hace este mismo trabajo, también ad honorem, en la Escuela N° 28 del Barrio San Isidro, en Boulogne.

El cierre, pasadas las 19.30, fue de Sincopado, de blanco y con propuesta de folklore fusión, que encontró al párroco de la Iglesia San Cayetano, enfrente de la plaza, Juan Carlos Di Camillo, cuyo comedor se sumó con una parrillada, aplaudiendo con entusiasmo. Un recorrido musical que hizo bailar a todos, dentro y fuera de la pista. Por ahí andaban las parejas amarradas con los pañuelos al viento para poner fin a un encuentro que, no tan en silencio, va tejiendo pequeñas historias que construyen comunidad.

 

TARDE DE RONDAS

Domingo 4 de diciembre

De 13 a 19.30

Plaza General Belgrano, en Céspedes y Deán Funes, Villa Adelina.

Gratis