Cuando aún retumban los tambores y repiques de los desfiles del Carnaval, la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro dio a conocer anoche a los ganadores de la primera edición del Concurso Municipal de Murgas de San Isidro. Se trata de Los desordenados de la Sauce y Los únicos verdaderos de Boulogne, que desfilaron en Martínez y Boulogne, respectivamente.

“Este concurso nos permitirá tener un diagnóstico muy preciso de cada una de las murgas, de sus fortalezas y debilidades, con la meta de seguir mejorando sus propuestas artísticas a partir de talleres de capacitación que les iremos ofreciendo a los distintos elencos a lo largo del año”, expresó Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro, a cargo de la producción y organización del Carnaval.

El corso convocó a unas 70.000 personas, 17 murgas (12 fueron parte del concurso), más de 2.000 artistas y un jurado que evaluó el aspecto visual (estandarte, vestuario, fantasías, muñecos, banderas), los desplazamientos (puntualidad, orden y tiempo de permanencia en el circuito), los contenidos y temas desarrollados, la originalidad de la propuesta, la música, el movimiento, la coreografía y sincronización, el espíritu carnavalesco, la diversidad de sus integrantes (edades, género) y la comunicación con el público.

“Buscamos premiar a quienes mostraron más expresividad y alegría, acorde con la cultura propia del Carnaval, entre otros conceptos. La propuesta plástica, los dispositivos escénicos y coreográfícos serán algunas de las metas en los talleres para las murgas que tienen mucho para aportar a la vida cultural de sus comunidades. Para eso, es clave el puente que trazó el municipio con ellas”, dijo Coco Romero, jurado junto con Arturo Blas Bisogni y Aluminé Manteca Acosta, vecino de Villa Adelina, autor de tres libros y con más de 30 años de estudio de las murgas porteñas.

Abierto a todos los elencos del partido de San Isidro con un mínimo 20 integrantes, el concurso estableció un primer y segundo premio ($ 40.000 y 20.000), y una mención (murga Revelación) para cada uno de los desfiles, el  sábado 11 de febrero en Martínez y al día siguiente en Boulogne.

“Todavía no caemos, fue un esfuerzo enorme todo el año, con rifas, parrilladas. Los que más tienen ayudaron a los que menos tienen, así pudimos desfilar, y con la ayuda que el municipio le da a todas las murgas”, expresó Cristian Bazán, director y ejecutante de un zurdo en Los desordenados de La Sauce, fundada hace tres años en el barrio homónimo.

Una salita de primeros auxilios, los martes y jueves, junto al Mercado de Abasto de Beccar, es el punto de encuentro de la murga, con vestimenta roja, amarilla y azul. “La integrante más chiquita es mi hija, de un año y medio, y el más grande anda por los 70. Yo pongo la cara, pero la murga la hacemos entre todos”, agregó Bazán, remisero en el barrio.

En Los únicos verdaderos de Boulogne también reinaba la alegría. Formada en diciembre pasado, este grupo participó con unos 200 integrantes, muchos con vasta experiencia. “No tuvimos mucho tiempo de ensayo, cada uno bailó como sabe, le gusta y siente. Había compañeros y público llorando a nuestro paso. Creo que el jurado supo ver todo eso. Mi hermana cosió el estandarte, los chicos se prestaron zapatillas, apliques. Pura solidaridad”, comentó el cocinero Diego Giménez, a cargo de la murga, que desfiló con muñecos de más de tres metros y un cuerpo musical que hizo diferencia con 37 redoblantes, 17 bombos, 10 zurdos y 10 bombos con platillos, 3 repiques y 20 trompetas.

En Martínez, el segundo lugar fue para Los del banquito de Beccar y la mención para Lloviendo estrellas, y en Boulogne, para Los soñadores de Boulogne y Los auténticos de Boulogne, respectivamente.