Música en vivo hasta la noche, arte, food trucks, entretenimiento para los más chicos y mucho por hacer. La IV edición de Parador Konex en San Isidro volverá a ser una fiesta sin etiquetas, descontracturada y con un escenario que recibirá a Juana Molina, Louta y Lo´Pibitos, entre otros. El sábado 3 de marzo, desde las 16 y con entrada gratuita, en el Centro Municipal de Exposiciones, Del Barco Centenera y el río.

“Es un festival pensado para gente joven y familias con niños pequeños, que rara vez encuentran espacios que puedan congregar actividades e intereses para todos sus integrantes. Así lo entendimos con nuestro socio estratégico en esta gran movida, Andy Ovsejevich, director de Ciudad Cultural Konex. Un ciclo que este año nos permitirá darle visibilidad a Triciclo, un grupo local muy interesante, ganador de nuestro Premio Nuevas Bandas/San Isidro Te Escucha, que le permitió grabar su primer CD”, explicó Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro, a cargo de la organización y producción del encuentro, junto con Ciudad Cultural Konex.

Sobre el escenario, con la colaboración de FaMusic, que aportará instrumentos y amplificadores, no habrá pausa. A las 16.15, Les Ivans Circo hará un show que fusiona técnicas circenses, coreografías y dramaturgia en base a elementos construidos por ellos mismos, seguido por Triciclo, la sólida banda de Beccar que transita por el rock-pop y presentará en forma oficial su disco debut, Primer Ciclo.

A las 18.10, Lo´Pibitos, con su música rimada y rapeada, entre el funk, el hip hop, el reggae y ritmos latinos, que entre otros temas hará varios de su segundo disco, A punto caramelo, nominado a los Premios Carlos Gardel (2016) como Mejor Álbum de Reggae y Música Urbana.

A las 19.25, Louta (Jaime James), el under de los grandes escenarios que en Lollapalooza 2017 terminó haciendo stage diving entre 1.500 personas, a las dos de la tarde y sin estar anunciado. Un show sorprendente, que mezcla sin reparos electrónica, rap, cumbia villera, performances, bailes coreográficos, teatralidad y temas cantados dentro de una burbuja plástica.

En tanto, en el resto del predio costero, con un amplio parking de bicicletas, no faltará qué hacer. Los más chicos tendrán su espacio techado y diferenciado con varios entretenimientos. Cerca, quien quiera, grandes y chicos, podrán colgarse y jugar con telas y trapecios bajo la guía de instructores. Además, una especie de laberinto, entre elásticos y telas agujeradas que crearán un clima muy especial, desembocará en un sector donde esperará un artista muy particular del barrio, El Mago, con todos sus insumos de body painting. El patio de comidas, como siempre, será punto de encuentro y pausa, y estará a cargo de food trucks con menús ricos y a tono la esencia del festival.

El cierre será de Juana Molina, a las 20.45, con tintes de pop, indie, electrónica y folk, shows en Europa, Estados Unidos, Australia, América Latina y el sudeste asiático, reciente telonera de Gorillaz en Uruguay y cerca de abrir la noche del 24 de marzo de Depeche Mode en el Estadio Único de La Plata. En su paso por San Isidro, seguramente sonarán temas de su celebrado Wed 21, de su tercer álbum, Tres cosas (2002), uno de los mejores diez discos de ese año según The New York Times, y de su séptimo y último trabajo, Halo (2017), que comenzó a sonar seguido en las radios de Francia, Alemania y Estados Unidos a poco de ser lanzado.

Un parador al que desde su primera edición se entregaron los jóvenes de San Isidro y del Área Metropolitana de Buenos Aires, con arte del bueno sonando, dando vueltas y sorprendiendo.

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