En la Casa de Cultura de Beccar anoche se cantó de lo lindo, a micrófono abierto, con música en vivo, entre amigos y vecinos que se le animaron a Una que sepamos todos, enmarcada en La Casa Invita, la nueva propuesta de la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro que desde 1 de este mes hasta el 26 de octubre irá rotando en forma gratuita de sede en sede.

Y en su debut, Una que sepamos todos no decepcionó. Casi un centenar de personas se acercó desde las 20 al edificio de la Av. Centenario 1891, en pleno centro comercial de Beccar, para compartir una velada de repertorio musical amplio, y tres largas mesas, que se quedaron cortas, en las que también se comió de lo lindo.

“Las tres iniciativas de La Casa Invita tuvieron un inicio muy interesante, con muchos vecinos dispuestos a encontrarse y pasarla bien, con nuestras Casas abiertas de par en par, articulando y fomentando el estar juntos, y con artistas locales que bien saben acompañarnos en un proyecto que es de todos”, dijo Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro.

Así, el salón principal del segundo piso de esta sede devino en una especie de café concert ambientado a tono. Acompañando, María Inés Mateos, profesora de canto de varias Casas de Cultura, Leandro Roy, su hijo, también docente, en guitarra, y Jorge Tereszko en percusión.

“Está bueno vincularse con otros cantantes, conocer gente, todo muy bien organizado. Traje mi lista de canciones, algo de pop, en inglés y castellano, pero no creo que pueda cantar muchas, porque hay un listado grande de gente con ganas de cantar”, dijo Daniela Vulcano (39), mientras esperaba su turno comiendo un humeante guiso de lentejas.

Es que la cocina, como el canto, no tuvo pausa y despachó a precios muy accesibles empanadas, guisos, canelones. Para el postre, flanes, chocotortas, tiramisú y otras delicias dulces.

Otro que esperaba micrófono era Walter Mafuresco (57), que se decidió a cantar hace sólo un año, bajo la guía de Mateos. “No cantaba ni en el baño, pero por un problema familiar me largué y acá estoy. El canto fue mi forma de renacer, renovarme ¿Qué voy a cantar? A mis amigos, de Alberto Cortez”, sostuvo Walter, que llegó desde la localidad de Benavidez, partido de Tigre.

¿El repertorio?, para todos los gustos, desde tangos, blus y pop nacional hasta chacareras y zambas, como Zamba para olvidarte, que entonó a más de una pareja a salir a la pista pañuelo en mano. “Hermosa iniciativa y muchísima gente. Si vuelve a Beccar seguro me tendrán por acá otra vez, porque soy vecina y porque me encantó todo”, aseguró Patricia Lamolina (60), que empezó con clases de canto a los 13 años y se lució con A un semejante, de Eladia Blázquez.

Y así, el micrófono fue de mano en mano hasta cerca de la medianoche, de la artista plástica de San Isidro Adriana Bozzi a Rafael Sarmiento, por ejemplo, el mismo DJ que hizo bailar a varias generaciones y se largó con un clásico de los 70, Negra no te vayas de mi lado. Y de ahí, a otras voces que entonaron más tango y más folclore, pero también Mi enfermedad, de Andrés Calamaro, y Roxanne, entre muchos otros temas.

“Me gusta mucho la onda del rock, pero tranquilo, y también soy fan del jazz y la música clásica”, contó el profesor de piano Juan Cruz Barrientos (18), que fue a escena con Diana (17) para hacer juntos ese clásico de Sting con arreglos suyos y la preciosa voz de ella.

 

+ Tardes de juegos de mesa para adultos y Finde en EsCena (teatro más gastronomía) son las otras iniciativas de La Casa Invita. La programación completa, aquí

 

San Isidro, 22 de junio de 2019