Las Fiestas Patronales de San Isidro Labrador, una de las celebraciones religiosas más antiguas y arraigadas de la provincia de Buenos Aires, se celebran el 15 de mayo. Una procesión por el casco histórico y las calles más céntricas, encabezada por la imagen de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, su esposa, seguida por la misa en la catedral, ya son parte indisoluble de esta fiesta.

Sin embargo, en los últimos años, el municipio recuperó otra costumbre que había quedado en el olvido: la kermesse, que siempre acompañaba a las actividades religiosas desde la Plaza Mitre, frente a la catedral. Un minucioso proceso de investigación permitió saber cómo era aquella fiesta hace medio siglo atrás y permitió dar forma y contenido a una renovada fiesta popular, que tomó nuevos caminos sin perder su esencia.

Pensada para convocar a la familia, la kermesse de los últimos años revalorizó los antiguos pregones madrileños, pero con un lenguaje contemporáneo y la participación de personajes vestido de época que hablaban de los valores del Santo y de la idiosincrasia local. Y de aquella kermesse nocturna en la que se pagaba para jugar a esta nueva propuesta de toda una tarde, que se actualiza año tras año y ofrece entretenimientos gratuitos para toda la familia. Una celebración popular que, sin dejar de lado el  fervor estrictamente religioso, recobró su esencia con un lenguaje del siglo XXI, como ocurrió en 2016, con un espectáculo, a modo de cierre de jornada, en el que se conjugaron los sombras de arena, la tecnología y la música en vivo. Una fiesta con más de 8.000 vecinos que llegan a la plaza dispuestos a pasarla bien y en familia, y para hacer de la fiesta del Santo, finalmente, la fiesta de todos.