Celebrar las culturas urbanas contemporáneas también es foco de atención del municipio. Por eso, no sorprendió cuando en 2015 San Isidro anunció la realización de este festival en el Centro Municipal de Exposiciones, a metros del río, con una agenda de dos días que incluyó rampas para todos los niveles, arte, música en vivo y feria de emprendedores.

Una fórmula que regresó en 2016 y 2017 con idéntico éxito de convocatoria y más de 6.000 personas. El festival, coorganizado por la Asociación de Skaters de la Zona Norte (ASZN), propuso en sus dos primeras temporadas una muestra de tablas icónicas del ayer y del hoy, una galería de fotos con los personajes del skate en osadas piruetas, esculturas alegóricas con materiales de desecho y la posibilidad de que el público estampe sus propias remeras.

Al aire libre, una gran feria de emprendedores vinculados con esta industria, un mural que se alimentaba con el aporte de todos y una variedad de rampas de distintos niveles para atraer como un imán no sólo a los recién iniciados, sino también a una treintena de destacados profesionales, que desafiaron la vertical sin pudor. Claro, también funcionó una Escuelita para los más pequeños que daban sus primeros giros.

Parte indisoluble de la cultura skate, la música casi no tuvo interrupciones en las dos primeras ediciones con un desfilar permanente por el escenario al aire libre (en 2016 hubo dos escenarios) de bandas como Stuka, Servicio Secreto, Bazanvera y Ska Beat City, cultoras del funk, el punk, el ska y el rock, entre otros géneros.