Hay una idea central: rescatar los sabores y la propuesta culinaria del Bajo de San Isidro. Una propuesta variopinta que puede ir desde una riquísima hamburguesa casera con papas fritas servida en platos de madera hasta un menú sofisticado en salones paquetes y mesas iluminadas por trabajadas velas.

Con esa esencia nació Bocas Abiertas, que aúna el esfuerzo, compromiso y solidaridad de los chefs del barrio. Cocineros encolumnados detrás del mismo objetivo: que las más de 40.000 personas que recorren el festival se lleven no sólo el mejor sabor de una propuesta gastronómica que no para de crecer, sino también la mejor imagen de un barrio súper pintoresco que también tiene mucho por ofrecer desde el punto de vista turístico.

Clases abiertas y gratuitas en el Centro Municipal de Exposiciones, que nadie quiere perderse y que convocan a los mejores chefs del país (Narda Lepes, Dolli Irigoyen, Osvaldo Gross, Mauricio Asta, Fernando García Tedesco, Christophe Krywonis, Fabio Alberti, Eduardo Massa Alcántara (Cabito) y Hernán Gippo, entre otros), también forman parte de este festival que invita a probar cosas ricas, volver a casa con recetas nuevas, escuchar buena música en vivo y pasarla bien entre amigos. Pizcas de una cita de todos los septiembres que motoriza la creatividad de los cocineros, vigoriza la cocina y mejora los servicios gastronómicos de un barrio que con mucha antelación se prepara para recibir al visitante con las manos (bocas) abiertas.