Organiza la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro, los segundos sábados de cada mes. Gratis

Los ritmos caribeños convocaron y los vecinos respondieron ayer del mejor modo, a puro baile y hasta transformar la plaza Manuel Belgrano en una gran pista a cielo abierto. Salsa y ritmos latinos, así se llama esta flamante iniciativa de la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro, que los segundos sábados de cada mes desembarcará por las tardes y con acceso gratuito en el predio de Céspedes y Deán Funes, Villa Adelina.

Una tarde que fue de la salsa y el merengue a la bachata, y vuelta a empezar, con clases a cargo de distintos profesores, y un final de baile libre en el que pocos se resistieron a quedarse de brazos cruzados.

“Apuntamos a que la plaza Belgrano se convierta en un sitio de referencia de los ritmos latinos, así como ocurre desde hace muchos años con el tango en la plaza 9 de Julio, en Martínez. La idea es que la gente se acerque para aprender, divertirse y pasar una tarde en comunidad y al aire libre”, expresó Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro.

Y en su debut, los vecinos y muchos otros llegados de ciudades y municipios vecinos se ubicaron frente al escenario para dejar atrás inhibiciones y ponerle ritmo y color a la plaza.

“Lo principal son las ganas de bailar, después nosotros, como profesores, los vamos guiando, de los movimientos básicos a los más complejos. Hay que tener el oído atento y estar relajados, eso es clave”, sostuvo Wilson Chevere Díaz, coordinador de la iniciativa, que se repetirá los segundos sábados de cada mes y hasta noviembre, siempre con profesores distintos y la presencia de un grupo musical en vivo.

Wilson, bailarín y coreógrafo, sabe de lo que habla. Lo lleva en la sangre. Nació en Lawton, a seis kilómetros de La Habana, donde estudió ocho años en la Escuela Nacional de Arte. Desde hace 15 años da clases de ritmos latinos en las Casas de Cultura del municipio, pero ayer no estuvo solo, lo acompañaron otros dos profesores, Roxana Ferraro, que hizo mover a todos con salsa estilo Los Angeles y Santiago Evangelista, especializado en bachata.

“Nos encanta la música caribeña, tomamos clases seis meses. Pensamos que sólo iba a durar una hora, pero seguimos y vamos a volver en mayo”, aseguró Laura Fimiani, del Bajo Boulogne, mientras hacía un alto con dos amigas, entre mantas en el césped y rueda de mate y bizcochos.

José Zárate (58) también aportó lo suyo en la pista. “Está genial, vine con mi esposa. Los salones siempre intimidan y acá, al ser una plaza, la gente se anima más. Igual, nadie se fija cómo baila el de al lado, la idea es pasarla bien entre todos”, dijo el vecino de Boulogne.

Y mientras La Guateque, un octeto de percusión integrado por alumnos de Ignacio Colafrancesco, hacía música afrocubana sobre el escenario, Claudia Sipriano se tomaba un respiro. “Voy a varios sitios a bailar, pero me quedan muy lejos, este me viene bárbaro”, sostuvo la vecina de Villa Adelina, que se definió como bachatera y elogió la diversidad de ritmos que se escucharon.

Caderas ondulantes, mucha alegría, ambiente descontracturado y una plaza que ayer, a su habitual fisonomía de fin de semana, con cancha de bochas y juegos infantiles sin pausa, le sumó aires de La Habana, muy bien aprovechados por los que prolongaron el pic nic del mediodía en las mesas con vista privilegiada a la pista.

Una pista que se movió de lo lindo al ritmo de Oscar D´León, José Luis Guerra, La Charanga Habanera, la Bam Bam Orquesta y La Sonora Carruseles, entre muchos otros, y volverá a calentarse el sábado 11 de mayo, desde las 15, cuando los ritmos caribeños, una vez más, inviten a multiplicarse al baile.

San Isidro, 14 de abril de 2019