Organizó y produjo la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro. Gratis y de 13 a 17

Hubo fiesta ayer, de vereda a vereda y con cerca de 10.000 vecinos siendo parte de la IV edición de la Romería en Beccar, organizada y producida por la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro. Música en vivo, diez puestos de kermesse sin pausa, gastronomía, talleres creativos para familia y artistas del barrio que compartieron sus talentos desde las 13, durante poco más de cinco horas y en 200 intensos metros de una avenida Juan B. Justo, a la altura de Centenario, que fue pura celebración.

“Que la gente pueda venir a jugar, presenciar espectáculos de excelente calidad y gratuitos, que participen organizaciones no gubernamentales, sumado a la intervención de los frentes de los comercios en manos de los artistas del barrio es muy gratificante y nos pone muy contentos”, dijo Gustavo Posse, intendente de San Isidro, durante su recorrida por la fiesta.

Presencia de artistas locales que comenzó a las 13.30, cuando Triciclo, el trío del barrio que a puro rock ganó en 2017 la I edición del concurso municipal San Isidro Te Escucha, subió al escenario para empezar a calentar la tarde.

“Una vez más, lo que diseñamos se logró, que la gente de Beccar, sus vecinos y artistas, celebrara a Beccar. Una fiesta que cumplió cuatro años, pero ya es un clásico. Felices porque se trata de una construcción de fuertes lazos comunitarios en el espacio público que se va afianzando año tras año”, expresó Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro.

Y de Panceta y Los Papafritas, con su rock para la familia, y coreografías de danza infantil y danzas urbanas de la Casa de Cultura local, a Fuera de Foco. Crew, que propuso rap, hip hop, poesía y baile contemporáneo, y dejó claro con Romina Sosa a la cabeza lo bueno que se hace en los barrios La Cava y San Cayetano, y como el arte puede ser senda vital para expresar y visibilizar distintas problemáticas sociales.

“Antes de venir les dije que no les iba a gustar. ¡Cómo me equivoqué! La están pasando bárbaro. Todavía no ganamos nada, pero no perdemos la esperanza”, sostuvo la vecina de Beccar Marina Márquez, junto sus hijos Valentina (9) y Tiziano (10), en su debut en La Romería y en la kermesse, que no tuvo pausa y repartió premios para casi todos.

“A la gente le encanta, se acerca, nos pregunta. Un aporte de los artistas, más sensibilidad, más arte en la calle”, comentó Paula Bladimirsquy mientras le daba color a la fachada de un local de Juan B. Justo como eslabón de Arte al frente, un plan que reúne a unos diez artistas del barrio y a la Casa de Cultura local, apunta en consenso con los propietarios a embellecer el centro comercial y ayer dio el paso en seis locales que ya muestran sus coloridos frentes.

En tanto, los talleres de monstruos, cocina, cookies, comic y serigrafía no pararon en largas mesas para arremangarse. “Muchas niñas y niños cosiendo, una maravilla”, comentó entusiasmada Manuela Grandal, artista de Beccar, al frente de la propuesta Escultura Blanda y entre animales que tomaban forma con cada puntada.

Muy cerca, se secaban colgadas de los árboles las pinturas de los pequeños artistas y el puesto de la fundación Crear Vale la Pena, que invitaba con Entornos Creativos a dejar mensajes a partir de palabras, como el que decía, a tono con el día, Doy esperanza por tristeza.

“Una organización espectacular, el escenario, el sonido, el público. Ser parte de este festejo es genial”, aseguró Diego Dil, el Freddie Mercury de Queendom, que cerró la fiesta bien arriba con los clásicos del legendario cuarteto inglés.

Una fiesta con la conducción desde el micrófono de Jonathan Vidal, banderines de cordón a cordón, clows que contagiaron sonrisas y con la Agrupación Tradicional Argentina El Lazo que jugó de local y desplegó una parrilla kilométrica en Garibaldi donde se asaron 100 kilos de carne y 600 chorizos, entre dos fuentes que frieron 1000 empanadas. Claro, también fueron a las brasas las tradicionales batatas, que iban de mano en mano, como buena síntesis de una fiesta popular que los vecinos ya están esperando.

San Isidro, 9 de junio de 2019