Organizó la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro, desde el 17 de este mes. Gratis

Con música de Vivaldi y Piazzolla a cargo de Estación Buenos Aires concluyó anoche la XII edición de El Camino del Santo. Música clásica en San Isidro, un ciclo gratuito y con claros fines didácticos que desde el miércoles pasado convocó a más de 6000 espectadores en iglesias, el jardín del Museo Pueyrredón y el auditorio del Colegio San Juan El Precursor.

“Este festival apunta a educar nuevos públicos para las llamadas músicas clásicas, en su sentido más amplio, con un programa muy amigable. Un sello que el maestro Francisco Varela, en su segundo año como director artístico, supo captar del mejor modo. Un ciclo por el que en todos estos años pasaron los mejores intérpretes y agrupaciones de la escena nacional, y que también fomenta el turismo cultural”, dijo anoche Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro, a cargo de esta iniciativa.

Anoche, como ocurrió en la apertura, cuando las 90 voces del Coro Polifónico Nacional, bajo la batuta del maestro José María Sciutto, interpretaron a Rheinberger, Schubert y Bernstein, la Iglesia de San José volvió a colmarse. Esta vez para Las Ocho Estaciones, un concierto que reunió las cuatro de Vivaldi, que reflejan la Venecia y la Europa del 1700, y las cuatro porteñas de Piazzolla con la Buenos Aires del siglo XX y en una transcripción del gran violinista, arreglador y compositor Fabián Bertero.

“Es una versión hecha especialmente para mí, sin piano ni bandoneón, en la que el violín es el principal protagonista. Si bien no tiene nada que ver con Vivaldi, esta versión suena como algo que pasó en sus tiempos y llegó a la modernidad. No son obras antagonistas, pese a la diferencia de siglos. ¿El festival?, uno de los hitos de la cultura argentina, sin duda”, aseguró el eximio violinista Rafael Gíntoli, director de Estación Buenos Aires, integrada por dos violines, viola, violoncelllo, contrabajo, laúd y clavecín.

El jueves, una entusiasta platea familiar copó los jardines del Museo Pueyrredón (Rivera Indarte 48, Acassuso) para El Sapo y La Princesa, donde el ballet, Bizet, Debussy, Rimsky-Korsakov y otros se unieron para un espectáculo pensando en los más chicos. Claro que los acordes también llegaron al Colegio San Juan El Precursor, donde hubo una larguísima fila previa a escuchar a Rachmaninov, Shostakovich y Ravel por el Trío Ginastera, formado por Xavier Inchausti (violín), José Araujo (violoncello) y Marcelo Balat (piano).

Un ciclo de música, claro, pero también turístico-cultural, porque recala en edificios icónicos del municipio, como la catedral neogótica, en el casco histórico. Allí, los ritmos de los siglos XIV y XV sonaron en el mediodía del sábado con La Sambuca, dirigida por Hernán Vives, entre flautas, laúd, órgano, arpa, sacabuches (antepasado renacentista del trombón), viela, solistas líricas. Un repertorio exquisito que fue de Ciconia y Frye a Guillaume Dufay, el más famoso e influyente compositor de la escena musical europea del siglo XV.

Así, en tono didáctico, periodistas especializados como Margarita Zelarrayán y Boris Laures introdujeron al público en las obras y sus circunstancias. En la catedral, Margarita Pollini invitó a trasladarse mental y espiritualmente al Barroco y el Primer Renacimiento para escuchar misas y motetes. Anoche, Mauro Apicella habló de las series armónicas de Vivaldi “que hasta hoy se usan en el jazz y el pop” e hizo otra invitación, la de cerrar los ojos y dejarse mojar sin temores por la lluvia de algunas de las estaciones de Piazzolla.

“Altísima calidad. Es un gran aporte, porque no todos tienen acceso a escuchar músicos de este nivel”, expresó Juan Carlos Bonelli, de San Isidro, a poco de concluido el concierto.

“No es lo mismo escuchar esta música en un CD que en vivo. Agradecidos. Este año sólo nos perdimos la función del viernes. Al espectáculo infantil fuimos con nuestra nieta, Julieta, que nos pidió las fotos de ese día porque mañana (por hoy) va a hablar de esa experiencia, que vivió con mucha intensidad, en su colegio”, dijo Reynaldo Daian, de 74 años. Un vecino de Martínez quien junto a su esposa tuvo una especie de amor a primera vista con El Camino del Santo, hace doce años, del que no pueden ni quieren despegarse.

San Isidro, 22 de abril de 2019