También se realizó la tradicional procesión por el casco histórico y luego la Santa Misa

Con cientos de chicos derribando pirámides de latas en la kermesse, con un mapping sobre la fachada de la catedral neogótica y, en el medio, la Santa Misa y la tradicional procesión por las calles del casco histórico. Así celebró San Isidro ayer, 15 de mayo, a su Santo Patrono, a 313 años de la fundación de un pueblo que se hizo grande.

“Celebramos a nuestro santo que es sinónimo de trabajo y esfuerzo, como lo es nuestro municipio. Un lugar de referencia, preconstitutivo de la Nación y la provincia, que cuida lo suyo, integra y cobija a todos los estratos sociales. Y lo celebramos con la comunidad, en alegría y esperanza”, expresó Gustavo Posse, intendente de San Isidro, tras participar de la misa precedida por el párroco Carlos Avellaneda.

La Plaza Mitre, desde las 14, mutó en parque de diversiones, en una kermesse visitada y disfrutada por cientos de chicos, y no pocos grandes, que jugaron a la puntería en diez puestos que ofrecieron premios para todos. Del tradicional sapo a embocar argollas en botellas o pelotas en aros de básquet.

“Es un gesto de recuperación de la antigua kermesse y de dejar claro que esta fiesta debe renovarse y seguir convocando a las nuevas generaciones para que en ellas siga viva. Una fiesta que ocupa el espacio público, que busca el encuentro y convoca para el cierre a artistas contemporáneos que usan nuevas tecnologías. Estamos acá, con los pies en el pasado, defendemos nuestro patrimonio, pero lo hacemos con la mirada hacia el futuro”, dijo Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro, a cargo de la organización de ambas propuestas con participación totalmente gratuita.

Coloridos banderines de lado a lado, clowns que desparramaron alegría, cantos, malabares y sonrisas, y la oferta gastronómica de la escuela CESyT, entre churros, alfajores, pastelitos de batata y membrillo, lentejas y locro fueron parte de ese parque de diversiones a cielo abierto.

“Cuando era chica, en Belén de Escobar, se hacía una kermesse. Me trae ese recuerdo y es genial revivirlo con mi hijo”, dijo Luli Schimpf, que vive en San Isidro, junto a Máximo (10), que iba feliz con el scooter que acababa de ganar.

“En cualquier parte del mundo sería un lujo hacer un mapping en un iglesia y en un entorno tan hermoso”, comentó el líder, voz, guitarra y secuencias electrónicas de Otros Aires, Miguel Di Génova, que subió al atrio del templo junto a Matías Rubino (bandoneón), Diego Ramos (piano) y Martín Paladino (batería).

Fue el momento, pasadas las 18, cuando caía el sol, del cruce entre historia, patrimonio y tecnología, bajo un repertorio de clásicos como Milonga sentimental, fragmentos de La viruta y varios temas propios del grupo recién llegado de gira europea. Así, con un mapping dirigido por Di Génova, junto a Santiago Saponi, la catedral fue tomando nuevos colores a modo de pinceladas, del rosa y el celeste, al fucsia y el amarillo, siguiendo los contornos del rosetón y los ornamentos de la trabajada fachada del templo, cuya piedra fundamental se colocó en 1895.

“Es increíble la intervención que están haciendo sobre la catedral, y qué bien acompañada de tango moderno”, coincidieron Mirtha Sineani y María Irene Belora, amigas y vecinas de Olivos, mientras los celulares se levantaban para grabar o congelar una imagen totalmente infrecuente del templo, que hasta incluyó las figuras del Santo y de Gardel reflejadas cerca del reloj.

“Excelente espectáculo. Había presenciado mappings en otros lados, pero nunca vi la catedral así, impresionante. La otra parte de la familia sigue jugando allá”, contó el vecino de Beccar Pablo Miño, con su bebe Salvador en brazos y la mirada fija en la torre de casi 70 metros.

Allá es la plaza, en la que cerca de las 19, a poco del cierre y tras cinco intensas horas, los gritos de alegría de los chicos se seguían mixturando con tangos de los años 30 y 40, pero con aires del siglo XXI. Y la otra parte es Angie, su esposa, y Gael, de seis años, que apenas salió del colegio les pidió a sus padres, como le habían prometido, “salir rajando” para la kermesse.

 

San Isidro, 16 de mayo de 2019