La Orquesta Sinfónica Juvenil de San Isidro fue creada en 2014 e inició sus actividades en febrero de 2015, a partir de un proyecto conjunto de Ramiro Soto Monllor, su director actual, y Martha Sfriso, de activa participación en la Cooperadora del Conservatorio Juan José Castro, de Martínez. Un proyecto que tiene doble faceta. Por un lado, la pata social, vinculada con la colaboración en la inserción social laboral de jóvenes talentos del municipio. Por el otro, la pata artística, relacionado con capacitar y perfeccionar a estos jóvenes en sus dotes musicales y con acercar su arte al resto de la sociedad.

La iniciativa surgió de la necesidad de la Orquesta Escuela (OE), en el Bajo Boulogne, dirigida también por Soto Monllor, cuyos alumnos comenzaron a acercarse a un nivel profesional y no tenían otra orquesta en la que insertarse para generar sus propios ingresos y continuar con su práctica y perfeccionamiento. Ante este panorama, Soto Monllor y Sfriso presentaron una iniciativa al municipio que enseguida tuvo eco en las autoridades.

Hoy, la municipalidad tiene un rol activo: paga las becas de los 37 integrantes (28 jóvenes menores de 30 años, un director titular, una coordinadora general y ocho guías profesionales) y ofrece el espacio físico (la Casa-Museo Alfaro, en el casco histórico de San Isidro)  para cada uno de los ensayos, los martes y viernes, a las 17.30. Encuentros en los que se profundiza el estudio de las obras y se obtiene el mayor nivel de sutileza posible para que esta orquesta eleve al máximo su expresión artística y, así, ofrecerle al público un concierto del más alto nivel.

Los 28 puestos juveniles se concursan y defienden anualmente, lo que posibilita dejar abierta las puertas de la orquesta cada año a nuevos jóvenes que deseen sumarse al proyecto. Un concurso abierto con un jurado de destacados músicos a nivel nacional. El requisito es tener menos de 30 años y un nivel musical aceptable, a la altura o por sobre los demás concursantes.

Desde su puesta en marcha, la orquesta tiene un promedio de dos conciertos mensuales, en su inmensa mayoría gratuitos, aunque algunas veces se solicita un bono contribución voluntario para colaborar con la mencionada Orquesta Escuela del Bajo de Boulogne. Numerosos iglesias de San Isidro e importantes salas y teatros de la Ciudad de Buenos Aires sirvieron de escenario para la orquesta juvenil, con un repertorio que se renueva periódicamente y va de sinfonías de Mendelssohn, Brahms, Beethoven, Schumann, oberturas de Mozart, Rossini y Weber hasta conciertos para piano solista, violín solista, corno solista y puites sinfónics, como Scherezade de Rimsky Korsakov, entre otras piezas.

Además de la colaboración del municipio, la orquesta es contenida por la Fundación para el desarrollo de las Artes Musicales (Fudam), presidida ad honorem por Martha Sfriso y creada con el objetivo central de proteger a la Escuela Orquesta de San Isidro. Una entidad que se encarga de la realización y gestión de los conciertos y audiciones, y de coordinar las actividades de ingreso de los chicos, entre otras tareas.